Hola amigos, sé que soy un mentiroso compulsivo y he vuelto a tardar más de una semana en aparecer por este rinconcito de internet, pero he andado muy liado estos días porque he recibido una visita de 5 amiguetes de toda la vida del colegio. Pero... ¡paso de narrar el viaje y nuestra estupenda visita a Hamburgo hasta que me pasen las fotos! Esta historia quedará guardada en mi cada vez menos privilegiado cerebro hasta la próxima entrada como mínimo... Aunque os adelanto la mejor foto que pudimos hacer en Hamburgo aquel día, una postal... ¿representativa de la ciudad? (Por si no lo veis bien, se trata de la tatarabuela de Schrek con una bolsa de huevos... WTF?)
Así que hoy voy a empezar por algo que me acaba de llamar la atención. Si ahora me meto en elpaís.com o en elmundo.es supongo que encontraré una noticia de última hora en la que nos cuenten que se han alineado los planetas, a las ranas les ha empezado a crecer pelo, Chuck Norris es homosexual y a Falete le han puesto un balón gástrico... ¿Por qué? ¡Pues porque en estos mismos momentos, las 5 principales páginas de entretenimiento de España se encuentran en mantenimiento! Cuanta Razón, Cuanto Cabrón, ADV, Vaya Gif y Visto en Facebook se encuentran suspendidas momentáneamente... Adjunto foto de los hechos.
Bueno, salvando esta parida inicial, voy a narraros un poco la noche de ayer. Un lunes, ¿qué puede haber abierto un lunes en Bremen? El Stubu. Ese antro lleno de gente extraña donde nada más llegar puedes escuchar alguna canción alemana que jamás has escuchado, combinada con alguna canción de las Spice Girls, Backstreetboys, y un largo etcétera de melodías sobradamente caducadas. Aún sigo pensando que el DJ que tienen en cabina murió en 1998 y nadie se ha enterado porque siempre ponen el mismo CD de canciones, una detrás de otra, jamás falla...
Pero el hecho de que probablemente haya un DJ muerto en cabina no es el más desconcertante de la noche. Hace tiempo os hablé de una fiesta llena de Dimitris en potencia. Pues parece ser que al menos uno de ellos sobrevivió a aquella terrorífica fiesta y ayer paseó su cuerpo casi sin vida por la pista del Stubu, con su abrigo negro de 3/4 puesto, pelo engominado hacia detrás, una botella pegada con superglue a su mano derecha y un cigarrillo a la izquierda. Era muy triste pensar que un zombie podía bailar mucho mejor que aquel personaje. Pero había más personajes extraños en el garito. Un chico turco de 1,90 por lo menos, dedicó toda su noche a mostrarnos a toda la discoteca su satisfactorio paso por la academia de Fama, o eso parecía por los bailes que se marcaba el Rafa Mendes en cuestión. Y amén de algún choni que otro, de vez en cuando se podía ver deambular a un anciano de unos 60 años. Era el Hugh Hefner de Bremen, con su jersey, su camisita y su Varon Dandy para perrear con las jovenzuelas. Adjunto foto con el cierrabares más famoso del lugar.
Por último, os contaré uno de esos asuntos que archivaba en las últimas entradas del blog: mi tarde con Sandra en el Cerro de lo Ángeles...
Todo empezó una tarde de miércoles nublada. No teníamos ningún plan, y se me ocurrió que fuéramos a visitar el centro neurálgico de España. Eran las 5 de la tarde y llegábamos con el coche al Cerro. Tras pasar por el parking de abajo, vimos que había pocos coches y muy repartidos, y alguno dando vueltas, amén de algún que otro personaje 'meando' cerca de 'su' coche. Algo me hacía pensar que aquello no era del todo normal. Me esperaba el parque lleno de niños jugando al fútbol y las familias en los merenderos, pero no, aquello estaba casi vacío.
Llegamos con el coche hasta el parking de arriba. Pero al estar vallado pensé que nos podrían cerrar en un rato y dejarnos el coche dentro (sí, soy imbécil profundo). Así que regresamos al parking de abajo. Aparco el coche, y según salimos y tomamos el camino hacia la zona sagrada del Cerro de los Ángeles, nos fijamos en que hay un coche que no para de dar vueltas al parking, y que un chico se acerca a mirar en la ventanilla de otro coche y empieza a tocar la zambomba. Un momento aterrador y absolutamente lamentable... Mi cara lo dice todo.
Aunque lo peor estaba por venir. Tras una hora y media dando vueltas por el Cerro, decidimos bajar al coche e irnos. El parking estaba lleno de coches y muchos de ellos se dedicaban a dar vueltas alrededor lentamente, buscando una presa. Según entré en mi coche, Sandra se quedó fuera quitándose el abrigo. Pues pasaron 3 coches que se quedaron mirándome fijamente. Pasé miedo. Saqué el coche de allí quemando ruedas. Al parecer, esta moda se hace llamar cruising, y resulta bastante incómodo cuando te pilla en medio y sin enterarte...
Y hasta aquí la entrada de hoy, amigos. En próximos capítulos os contaré cómo fue la gran visita que he tenido esta semana, amén de mis futuras peripecias por Bremen. Me despido dejándoos un monólogo que me ha alegrado bastante la mañana de hoy, grande Goyo Jiménez.
¡Un bratso!
martes, 8 de febrero de 2011
viernes, 28 de enero de 2011
La visita del buen Rollo y mi barbita de narcotraficante
Hola amigos, siento haber tardado en escribir más de lo normal, pero es que he recibido visitas y además tengo un ombligo que no va a tocarse solo...
Lo dicho, que he estado un poco liado por casa. Dos amables españoles que erasmusean por Coimbra (Alber e Irene Pupurina) se han dejado caer por estas tierras germanas para enseñarme una nueva filosofía: la filosofía del Rollo. Alber ya venía con monazo de kebap y lo dijo en cuanto pisó suelo alemán, así que dicho y hecho. Fuimos al primer kebap que probé en Bremen y se pidieron sendos rollos (durum o shawarma allí en España). Desde ese momento, cada vez que había algún silencio entre nosotros, las siguientes palabras provenían de la boca de Alber, entre las que siempre destacaban 'Rollo', 'hambre' y 'comer'. Lo dicho, ha sido el viaje del Rollo.
¡Pero no solo eso! ¡Porque también hemos conocido un italiano! ¡El mejor italiano de Bremen y probablemente del mundo entero! Se llama 'Pizza e Pasta'. Sí, es verdad que el que le puso el hombre no se quemó el cerebro en el intento, pero acabamos haciéndonos hasta una foto con el camarero, todo un crack. (Bremenianos, os adjunto la dirección: cruce de Sögelstrasse con Am Wall, antes del puente del Molino, hace esquina).
Con Alber e Irene también tuve la oportunidad de ver el derby copero Atleti-Real Madrid. Y doy gracias a Dios de que no hubiera objetos punzantes en la habitación porque se mascó mucho la tensión durante los 90 minutos... ¡Ah! ¿Y mi barbita de narcotraficante? Fue el apodo que le dio Alber a los 4 pelos que he intentado dejarme las últimas semanas, aunque ya han muerto dando paso a unas interminables patillas sesenteras. ¡Para más información sobre el viaje portugués a Bremen, consulten el canal Daisylapatita, donde podrán ver los vídeos 1 y 2!
Más cositas... el sábado tuve un torneo de fútbol indoor con mi equipo de alemanes. Fuera de broma, jugamos hasta contra equipos de presidiarios (o ex-presidiarios por lo menos). Mamá, no te preocupes, el bagaje final solo fue un golpe fuerte en un tobillo. Quedamos séptimos de 14 equipos, no está nada mal teniendo en cuenta la predisposición y gran profesionalidad de mis compañeros. Cuando llegué, quedamos en un bar. Bien. Allí hay una salita de fumadores... estaba ocupada en su totalidad por el equipo, todos fumando y bebiendo unas buenas jarras de cerveza después de haber estado la noche de fiesta. Así que nada, me puse a calentar con ellos antes del debut y me pedí otra jarra para mi. Pero ahí no queda todo, son tan profesionales que se llevaron sus propias jarras de cerveza de cristal para rellenarlas en los descansos que había entre cada partido (y jugamos 7). Grandes. Adjunto foto de equipo.
Bueno, bueno, bueno... no se me podía escapar... Llevo toda la semana preocupado con algo, y creo que todos me lo habéis notado. Estoy algo bajo de ánimos, pero es algo totalmente comprensible porque... ¡han cerrado el Doner-Pasta de Haupbahnhof! Bremen se va a pique, todo está cambiando. Esta mañana he pasado por allí y se me han caído dos lagrimones gordos por la cara. Quizás un día de estos lleve unas velas y alguna dedicatoria. No creo que vuelva a probar un doner-pasta tan suculento como aquellos. Adjunto foto de archivo.
¿Cosas extrañas que me han pasado esta semana? Pues estamos de celebración porque no he roto ninguna llave de casa. Pero el otro día una señora me hizo pasar un mal rato. Estaba en la parada de tranvía y en la marquesina de enfrente había una bolsa. A mi lado había una señora (que estaba más pa' allá que pa' acá, la verdad...) y empezó a hablarme en alemán mientras señalaba la bolsa: "bla bla bla bla ¿Pompe?", "¿Cómo?, ¿que quiere la bolsa?", "bla bla bla bla ¿Pompe?", "Pero, ¿Qué coño?, ¿la bolsa es suya? ¿Pompe también es bolsa en alemán?" Cuando la señora desistió, saqué mi mini-diccionario de alemán-español y busqué 'pompe', no existía, pero entonces caí en que lo que tenía que buscar era 'bombe' (bomba para los más lentos, como yo). Así que sonreí, volví a mirar a la señora, y me volví a poner los cascos esperando al tranvía. Maldita lunática.
Aunque he tenido otra situación en la que el lunático lo he parecido yo. Iba andando por la calle de noche (a las 17.30) camino de la Universität y venía alguien en bici hacia casa. En Bremen escasean las farolas y escasea la luz, todo hay que decirlo. Así que como pensé que este hombre en bicicleta era mi casero Marco decidí saludarle combinando un levantamiento del brazo derecho acompañado con un grito de 'Hallo, Marco!'. No era Marco. No sé quién coño era, pero seguro que esa noche no durmió a gusto pensando en quién le había saludado ese día.
Y como esta entrada está quedando un poco larga y no quiero saturar, me despediré diciendo que hoy he echado una partida de paintball indoor. Legendaria. Solo quiero darle gracias a Dios porque mi madre no me esperara hoy en casa y viera lo 'bonito' que ha llegado el chandal de su hijo después de una batalla de bolas de pintura... Pero hablaré de esto junto a los demás asuntos pendientes en la próxima entrada, que confío que no tarde mucho en llegar. Aunque la próxima semana ya tengo aquí visita de una banda de sinvergüenzas criados en el Nuevo Centro...
Hasta entonces, ¡un bratso!
Lo dicho, que he estado un poco liado por casa. Dos amables españoles que erasmusean por Coimbra (Alber e Irene Pupurina) se han dejado caer por estas tierras germanas para enseñarme una nueva filosofía: la filosofía del Rollo. Alber ya venía con monazo de kebap y lo dijo en cuanto pisó suelo alemán, así que dicho y hecho. Fuimos al primer kebap que probé en Bremen y se pidieron sendos rollos (durum o shawarma allí en España). Desde ese momento, cada vez que había algún silencio entre nosotros, las siguientes palabras provenían de la boca de Alber, entre las que siempre destacaban 'Rollo', 'hambre' y 'comer'. Lo dicho, ha sido el viaje del Rollo.
¡Pero no solo eso! ¡Porque también hemos conocido un italiano! ¡El mejor italiano de Bremen y probablemente del mundo entero! Se llama 'Pizza e Pasta'. Sí, es verdad que el que le puso el hombre no se quemó el cerebro en el intento, pero acabamos haciéndonos hasta una foto con el camarero, todo un crack. (Bremenianos, os adjunto la dirección: cruce de Sögelstrasse con Am Wall, antes del puente del Molino, hace esquina).
Con Alber e Irene también tuve la oportunidad de ver el derby copero Atleti-Real Madrid. Y doy gracias a Dios de que no hubiera objetos punzantes en la habitación porque se mascó mucho la tensión durante los 90 minutos... ¡Ah! ¿Y mi barbita de narcotraficante? Fue el apodo que le dio Alber a los 4 pelos que he intentado dejarme las últimas semanas, aunque ya han muerto dando paso a unas interminables patillas sesenteras. ¡Para más información sobre el viaje portugués a Bremen, consulten el canal Daisylapatita, donde podrán ver los vídeos 1 y 2!
Más cositas... el sábado tuve un torneo de fútbol indoor con mi equipo de alemanes. Fuera de broma, jugamos hasta contra equipos de presidiarios (o ex-presidiarios por lo menos). Mamá, no te preocupes, el bagaje final solo fue un golpe fuerte en un tobillo. Quedamos séptimos de 14 equipos, no está nada mal teniendo en cuenta la predisposición y gran profesionalidad de mis compañeros. Cuando llegué, quedamos en un bar. Bien. Allí hay una salita de fumadores... estaba ocupada en su totalidad por el equipo, todos fumando y bebiendo unas buenas jarras de cerveza después de haber estado la noche de fiesta. Así que nada, me puse a calentar con ellos antes del debut y me pedí otra jarra para mi. Pero ahí no queda todo, son tan profesionales que se llevaron sus propias jarras de cerveza de cristal para rellenarlas en los descansos que había entre cada partido (y jugamos 7). Grandes. Adjunto foto de equipo.
Bueno, bueno, bueno... no se me podía escapar... Llevo toda la semana preocupado con algo, y creo que todos me lo habéis notado. Estoy algo bajo de ánimos, pero es algo totalmente comprensible porque... ¡han cerrado el Doner-Pasta de Haupbahnhof! Bremen se va a pique, todo está cambiando. Esta mañana he pasado por allí y se me han caído dos lagrimones gordos por la cara. Quizás un día de estos lleve unas velas y alguna dedicatoria. No creo que vuelva a probar un doner-pasta tan suculento como aquellos. Adjunto foto de archivo.
¿Cosas extrañas que me han pasado esta semana? Pues estamos de celebración porque no he roto ninguna llave de casa. Pero el otro día una señora me hizo pasar un mal rato. Estaba en la parada de tranvía y en la marquesina de enfrente había una bolsa. A mi lado había una señora (que estaba más pa' allá que pa' acá, la verdad...) y empezó a hablarme en alemán mientras señalaba la bolsa: "bla bla bla bla ¿Pompe?", "¿Cómo?, ¿que quiere la bolsa?", "bla bla bla bla ¿Pompe?", "Pero, ¿Qué coño?, ¿la bolsa es suya? ¿Pompe también es bolsa en alemán?" Cuando la señora desistió, saqué mi mini-diccionario de alemán-español y busqué 'pompe', no existía, pero entonces caí en que lo que tenía que buscar era 'bombe' (bomba para los más lentos, como yo). Así que sonreí, volví a mirar a la señora, y me volví a poner los cascos esperando al tranvía. Maldita lunática.
Aunque he tenido otra situación en la que el lunático lo he parecido yo. Iba andando por la calle de noche (a las 17.30) camino de la Universität y venía alguien en bici hacia casa. En Bremen escasean las farolas y escasea la luz, todo hay que decirlo. Así que como pensé que este hombre en bicicleta era mi casero Marco decidí saludarle combinando un levantamiento del brazo derecho acompañado con un grito de 'Hallo, Marco!'. No era Marco. No sé quién coño era, pero seguro que esa noche no durmió a gusto pensando en quién le había saludado ese día.
Y como esta entrada está quedando un poco larga y no quiero saturar, me despediré diciendo que hoy he echado una partida de paintball indoor. Legendaria. Solo quiero darle gracias a Dios porque mi madre no me esperara hoy en casa y viera lo 'bonito' que ha llegado el chandal de su hijo después de una batalla de bolas de pintura... Pero hablaré de esto junto a los demás asuntos pendientes en la próxima entrada, que confío que no tarde mucho en llegar. Aunque la próxima semana ya tengo aquí visita de una banda de sinvergüenzas criados en el Nuevo Centro...
Hasta entonces, ¡un bratso!
lunes, 17 de enero de 2011
De vuelta por Bremen... ¿dónde están las llaves, Salinas?
¡Hola amigos!
Después del especial de Navidad, donde vi más nieve de la que se ha metido Pocholo en toda su vida... ¡ya estoy de vuelta por Bremen! Siento no haber actualizado el blog, pero he estado de viaje de negocios por Edimburgo y de fiesta de... negocios también. Aquí en Bremen ha cambiado alguna cosilla, como el clima. No parece que haya vuelto a Alemania, ¡puedo ir por la calle con el abrigo abierto! Bueno, semi desabrochado, tampoco hay que jugarse la vida. (Necesitaba la aclaración porque a mi madre le habrá dado un chungo de leer que su hijo va con el abrigo abierto por Alemania).
Por casa, todo en orden. La gata ya no es una gata cualquiera, ahora es una marquesa porque mi casero le ha puesto un buen sillón a la amiga para que lo rasque con las uñas y duerma como una campeona. A su vez, yo he encontrado una nueva forma de divertimento para mí, digo para la gata... La engancho en el colchón y veo lo que sucede y a ver cuánto tiempo aguanta antes de bajar al suelo. Bueno, eso entre otras cosas, porque los ataques-vuvuzela siguen a la orden del día, es el mejor juguete para un gato, creedme.
Más cositas, si no la más importante de la semana... La mayoría ya estaréis enterados gracias a que comparto mis idas de olla con todos vía Facebook. Pero voy a repetir mi hazaña de la semana por si alguno no se ha enterado. Estando en casa de Timo, un coleguita alemán, estábamos tomando unas cervezas. Todo iba rodado, las abría con abridor, con mechero, con lo que hiciera falta.
Pero llegó un momento en el que me quedé sin ningún objeto al alcance de mi mano con el que poder abrir la botella. Total, que recordando una conversación previa con Gianna, recurrí a la llave de mi casa. Comencé a hacer palanca sin éxito alguno. Cuando me rendí, vi que había doblado la llave entera. ¿Y qué se hace en esos casos? Pues seguir con el mismo procedimiento pero del revés, hasta que las leyes de la física se rieron en mi cara con un pequeño 'crack', el de mi llave rota. La cara de circunstancias que puse cuando se lo conté a mi casero tuvo que ser de campeonato, al igual que su cara de "menuda clase de capullo tengo en casa...", porque efectivamente acabé contándole verdad. Entre otras cosas porque realmente no se me ocurría ninguna excusa buena, es más, creo que no existe.
Ahora hablemos de Edimburgo, porque me apetece recomendaros esta ciudad. Un lugar que de día es maravilloso pero que de noche puede poner los pelos de punta... ¿Por qué? Para empezar, porque es el lugar con mayor número de fenómenos paranormales, seguido de la oscuridad de la ciudad y el color gris de todos sus edificios... Obligatorio ir por la noche a hacer el tour de los fantasmas (en español) para sobrecogerte andando por los lugares más tenebrosos incluidos cementerios, los cuales quedan abiertos las 24 horas del día permitiendo a la gente dar paseos, hacer botellones e incluso practicar sexo... Lo dicho, ¡una ciudad para visitar!
No quiero alargar mucho esta entrada, entre otras cosas porque en unos minutos tengo que ir al aeropuerto a por Alberto e Irene, dos amigos que están erasmuseando por Coimbra ¡y vienen a visitarme! Así que voy a añadir una nota para mí: "Jaime, en el próximo post, habla de tu extraña experiencia en el Cerro de los Ángeles (Madrid) durante las vacaciones de Navidad!. Os espera una historia de sexo, lujuria, tentación, suspense y miedo..."
Pero, antes de despedirme, no podía hacerlo sin celebrar que... ¡por fin debuté con el Barder Bremen! Tras una larga espera y mayor expectación, mi debut de hizo oficial el domingo 9 de enero de 2011, bajo una lluve torrencial en los campos de Arganzuela. Tras dejarme la piel y la espalda (esto, último es literal), meter un gol y dar una asistencia, decidí retirarme a Alemania. Adjunto una foto de la presentación oficial.
Disfrutad de la semana amigos,
¡Un bratso!
Después del especial de Navidad, donde vi más nieve de la que se ha metido Pocholo en toda su vida... ¡ya estoy de vuelta por Bremen! Siento no haber actualizado el blog, pero he estado de viaje de negocios por Edimburgo y de fiesta de... negocios también. Aquí en Bremen ha cambiado alguna cosilla, como el clima. No parece que haya vuelto a Alemania, ¡puedo ir por la calle con el abrigo abierto! Bueno, semi desabrochado, tampoco hay que jugarse la vida. (Necesitaba la aclaración porque a mi madre le habrá dado un chungo de leer que su hijo va con el abrigo abierto por Alemania).
Por casa, todo en orden. La gata ya no es una gata cualquiera, ahora es una marquesa porque mi casero le ha puesto un buen sillón a la amiga para que lo rasque con las uñas y duerma como una campeona. A su vez, yo he encontrado una nueva forma de divertimento para mí, digo para la gata... La engancho en el colchón y veo lo que sucede y a ver cuánto tiempo aguanta antes de bajar al suelo. Bueno, eso entre otras cosas, porque los ataques-vuvuzela siguen a la orden del día, es el mejor juguete para un gato, creedme.
Más cositas, si no la más importante de la semana... La mayoría ya estaréis enterados gracias a que comparto mis idas de olla con todos vía Facebook. Pero voy a repetir mi hazaña de la semana por si alguno no se ha enterado. Estando en casa de Timo, un coleguita alemán, estábamos tomando unas cervezas. Todo iba rodado, las abría con abridor, con mechero, con lo que hiciera falta.
Ahora hablemos de Edimburgo, porque me apetece recomendaros esta ciudad. Un lugar que de día es maravilloso pero que de noche puede poner los pelos de punta... ¿Por qué? Para empezar, porque es el lugar con mayor número de fenómenos paranormales, seguido de la oscuridad de la ciudad y el color gris de todos sus edificios... Obligatorio ir por la noche a hacer el tour de los fantasmas (en español) para sobrecogerte andando por los lugares más tenebrosos incluidos cementerios, los cuales quedan abiertos las 24 horas del día permitiendo a la gente dar paseos, hacer botellones e incluso practicar sexo... Lo dicho, ¡una ciudad para visitar!
No quiero alargar mucho esta entrada, entre otras cosas porque en unos minutos tengo que ir al aeropuerto a por Alberto e Irene, dos amigos que están erasmuseando por Coimbra ¡y vienen a visitarme! Así que voy a añadir una nota para mí: "Jaime, en el próximo post, habla de tu extraña experiencia en el Cerro de los Ángeles (Madrid) durante las vacaciones de Navidad!. Os espera una historia de sexo, lujuria, tentación, suspense y miedo..."
Pero, antes de despedirme, no podía hacerlo sin celebrar que... ¡por fin debuté con el Barder Bremen! Tras una larga espera y mayor expectación, mi debut de hizo oficial el domingo 9 de enero de 2011, bajo una lluve torrencial en los campos de Arganzuela. Tras dejarme la piel y la espalda (esto, último es literal), meter un gol y dar una asistencia, decidí retirarme a Alemania. Adjunto una foto de la presentación oficial.
Disfrutad de la semana amigos,
¡Un bratso!
domingo, 2 de enero de 2011
ESPECIAL NAVIDAD: "Vuela como puedas" Parte 2
... Y después de gastar 15 eurazos a cuenta de Lufthansa en el McDonalds (algo que no habría hecho ni el mismísimo gordaco de 'tonterías las justas' en su última cena), donde por cierto compartimos mesa con una americana que nos encontramos horas antes en el aeropuerto de Bremen, nos dirigimos a hacer cola en un stand para obtener unos preciados billetes a España al día siguiente.
Eran más de la una de la mañana, y ya había una gran cola y decenas de personas en coma tiradas en el suelo. Así que decidimos echarnos un sueñecito en aquel suelo tan cómodo y fresquito. A las 4 la gente se volvió loca y se levantaron todos rápidamente para formar cola. Como aquel que dice: "donde fueres, haz lo que vieres", y tras recoger todos nuestros bártulos, nos pusimos San Pableras y yo en la cola. Allí permaneceríamos durante las siguientes dos horas, por lo menos... Adjunto foto de dos colegas leyendo de una manera que parece bastante cómoda... (Porque sí).
Cuando ya abrieron el stand, aquella fila infinita no se movía apenas unos metros, y comenzaba a haber trifulcas en el inicio de la misma, por gente que se colaba... Espabilados... Justo lo contrario que nosotros, ¿por qué? ¡Porque esa no era nuestra maldita cola! No sé cuantas horas ahí y nos enteramos ahora... manda huevos...
Pero en nuestra defensa he de decir que no fue culpa nuestra directamente, sino que una perra del infierno con traje de azafata de Lufthansa, y repito, perra del infierno, nos mandó aquella misma noche a hacer cola allí convencida de que era el lugar idóneo para echarnos una siestecita nocturna. Pues no, maldita perra del infierno, esa era la cola para los vuelos intercontinentales. Ahora, una de dos, o nuestro inglés vallecano ha evolucionado a un perfecto inglés americano o simplemente nos vio pinta de sudamericanos, asiáticos o africanos (aunque esto último es más complicado, siempre que no se nos tenga en cuenta de ombligo para abajo, por supuesto)...
Llegados a este punto, la desesperación era máxima, pero por fin fuimos a la verdadera fila en la que deberíamos pasar nuestras siguientes horas de vida. Aquello era interminable, cruzamos algo así como 3 o 4 esquinas y la cola aún seguía viva. En el último pasillo comenzamos a descojonarnos vivos, yo incluso llegué a llorar de la risa. Y porque aún me respondía el esfínter, si no podría haber pasado a mayores... Como dato, arrojo que en esa misma fila, a 10 metros por delante se encontraba 'África de los Serrano' con el rímel corrido de tanto llorar. Nadie se salvaba del caos.
Tras varias horas de cola (esta frase es la más repetida en el resumen de la odisea), y tras hacernos una colega italiana y otro colega americano muy salao, conseguimos llegar al stand. Una señora mayor con pinta de haber dormido genial aquella noche, y muy maja por cierto, nos atendió y nos logró meter en lista de espera para un vuelo a Madrid a las 9:15... dentro de 15 minutos, genial, toca correr...
Y allá que fuimos, a recorrernos todo el maldito aeropuerto hasta el final, sin exagerar, la puerta de entrada estaba realmente lejos... Vamos, a tomar por el culo, sin paños calientes. Y ahí creíamos que íbamos a mandar nuestro vuelo porque ya eran las 9:15. Pero no, comenzaron los retrasos, para no variar. Pero bueno, ya daba igual, el caso era volar de una vez a Madrid. Y tras 2 horas de retraso... ¡logramos entrar al avión! Pero no despegar... porque aún debían hacer mil movidas para poder volar, así que tras otra hora de espera dentro del avión, aquello echó a andar. De las 2 horas y media de vuelo solo recuerdo mi apaciguador paso por el baño del avión y mis continuas cabezadas...
¡Llegamos a Barajas! Alguna nos tienen guardada... ¡Exacto! Esa no es la maleta de San Pableras, esa tampoco, esa tampoco... ¿Pero esto qué es? Pues otra confusión, juntaron maletas de un vuelo anterior y otras de un vuelo de Múnich... Genial. Finalmente tras esperar otra horita y algo allí (nos sobra el tiempo, estamos loquísimos) salió la maleta de San Pableras, y con ella todas nuestras esperanzas de cruzar la barrera que nos metía oficialmente en suelo español. Un suelo que finalmente no besé por miedo a no poder levantarme...
Y para rematar la faena, al llegar a casa me esperaba el termómetro, ¡qué jodío! Me decía que tenía 39,5 de fiebre, me cago en todo... ¿Qué significó esto? Pues que después de todo el bombo que le di a mi fichaje por el Barder Bremen y mi inminente debut con el conjunto madrileño, no pude cumplir mi sueño... Un sueño que cumpliré el próximo domingo 9 de enero...
Y no me quiero despedir sin decir dos cosas: Carlos y Sherif son famosos en España tras su paso por las noticias de la Sexta y... ¡quiero desearos un feliz año nuevo a todos!, y que los viajes que hagáis en 2011 sean infinitamente mejores a los que hicísteis en 2010.
¡Un bratso, amigüitos!
Eran más de la una de la mañana, y ya había una gran cola y decenas de personas en coma tiradas en el suelo. Así que decidimos echarnos un sueñecito en aquel suelo tan cómodo y fresquito. A las 4 la gente se volvió loca y se levantaron todos rápidamente para formar cola. Como aquel que dice: "donde fueres, haz lo que vieres", y tras recoger todos nuestros bártulos, nos pusimos San Pableras y yo en la cola. Allí permaneceríamos durante las siguientes dos horas, por lo menos... Adjunto foto de dos colegas leyendo de una manera que parece bastante cómoda... (Porque sí).
Cuando ya abrieron el stand, aquella fila infinita no se movía apenas unos metros, y comenzaba a haber trifulcas en el inicio de la misma, por gente que se colaba... Espabilados... Justo lo contrario que nosotros, ¿por qué? ¡Porque esa no era nuestra maldita cola! No sé cuantas horas ahí y nos enteramos ahora... manda huevos...
Pero en nuestra defensa he de decir que no fue culpa nuestra directamente, sino que una perra del infierno con traje de azafata de Lufthansa, y repito, perra del infierno, nos mandó aquella misma noche a hacer cola allí convencida de que era el lugar idóneo para echarnos una siestecita nocturna. Pues no, maldita perra del infierno, esa era la cola para los vuelos intercontinentales. Ahora, una de dos, o nuestro inglés vallecano ha evolucionado a un perfecto inglés americano o simplemente nos vio pinta de sudamericanos, asiáticos o africanos (aunque esto último es más complicado, siempre que no se nos tenga en cuenta de ombligo para abajo, por supuesto)...
Llegados a este punto, la desesperación era máxima, pero por fin fuimos a la verdadera fila en la que deberíamos pasar nuestras siguientes horas de vida. Aquello era interminable, cruzamos algo así como 3 o 4 esquinas y la cola aún seguía viva. En el último pasillo comenzamos a descojonarnos vivos, yo incluso llegué a llorar de la risa. Y porque aún me respondía el esfínter, si no podría haber pasado a mayores... Como dato, arrojo que en esa misma fila, a 10 metros por delante se encontraba 'África de los Serrano' con el rímel corrido de tanto llorar. Nadie se salvaba del caos.
Tras varias horas de cola (esta frase es la más repetida en el resumen de la odisea), y tras hacernos una colega italiana y otro colega americano muy salao, conseguimos llegar al stand. Una señora mayor con pinta de haber dormido genial aquella noche, y muy maja por cierto, nos atendió y nos logró meter en lista de espera para un vuelo a Madrid a las 9:15... dentro de 15 minutos, genial, toca correr...
Y allá que fuimos, a recorrernos todo el maldito aeropuerto hasta el final, sin exagerar, la puerta de entrada estaba realmente lejos... Vamos, a tomar por el culo, sin paños calientes. Y ahí creíamos que íbamos a mandar nuestro vuelo porque ya eran las 9:15. Pero no, comenzaron los retrasos, para no variar. Pero bueno, ya daba igual, el caso era volar de una vez a Madrid. Y tras 2 horas de retraso... ¡logramos entrar al avión! Pero no despegar... porque aún debían hacer mil movidas para poder volar, así que tras otra hora de espera dentro del avión, aquello echó a andar. De las 2 horas y media de vuelo solo recuerdo mi apaciguador paso por el baño del avión y mis continuas cabezadas...
¡Llegamos a Barajas! Alguna nos tienen guardada... ¡Exacto! Esa no es la maleta de San Pableras, esa tampoco, esa tampoco... ¿Pero esto qué es? Pues otra confusión, juntaron maletas de un vuelo anterior y otras de un vuelo de Múnich... Genial. Finalmente tras esperar otra horita y algo allí (nos sobra el tiempo, estamos loquísimos) salió la maleta de San Pableras, y con ella todas nuestras esperanzas de cruzar la barrera que nos metía oficialmente en suelo español. Un suelo que finalmente no besé por miedo a no poder levantarme...
Y para rematar la faena, al llegar a casa me esperaba el termómetro, ¡qué jodío! Me decía que tenía 39,5 de fiebre, me cago en todo... ¿Qué significó esto? Pues que después de todo el bombo que le di a mi fichaje por el Barder Bremen y mi inminente debut con el conjunto madrileño, no pude cumplir mi sueño... Un sueño que cumpliré el próximo domingo 9 de enero...
Y no me quiero despedir sin decir dos cosas: Carlos y Sherif son famosos en España tras su paso por las noticias de la Sexta y... ¡quiero desearos un feliz año nuevo a todos!, y que los viajes que hagáis en 2011 sean infinitamente mejores a los que hicísteis en 2010.
¡Un bratso, amigüitos!
sábado, 25 de diciembre de 2010
ESPECIAL NAVIDAD: "Vuela como puedas" Parte 1
Me cago en las precipitaciones en forma de nieve que se están dando estas Navidades en toda Europa, en especial en Alemania. No puedo iniciar esta entrada de otra manera, pues mi fiel compañero San Pableras y un servidor las hemos pasado putas para regresar a la patria. Cada problema que nos ocurría era más gracioso que el anterior, y todos juntos formaron una pelota que explotó, os diré dónde, en el baño del vuelo LH 1112 Frankfurt-Madrid. Este tipo de experiencias son las que te hacen alejarte más de la religión y de Fray Richard...
La pesadilla del viaje Bremen-Madrid comienza la noche anterior, cuando se me ocurrió hacer una Mojito's Party en mi casa con los colegas alemanes, lo cual derivó en noche de fiesta en Lila Eule y siesta de un par de horitas antes de coger el supuesto avión que me llevaría a casa.
A las 8 de la mañana del viernes 17 me levanté de la cama con las sábanas pegadas. Aún tenía que pegarle un último vistazo a la maleta, ¿para qué?, si finalmente las gafas me las dejaría olvidadas en el baño... Total, que a las 9:20 estaba en el aeropuerto de Bremen con los dedos cruzados, hasta que me dirigí a las pantallas de los vuelos y vi "GESTRICHEN". Y me dije para mí: "¿Qué coño es eso?, qué mal suena... espero que signifique 'vayan subiendo que nos vamos cagando leches' y no 'cancelado'...". Así que me dirigí al stand de información para que me aclarara esta duda y sí, me llevé la hostia, significaba cancelado. ¿Y ahora, qué? Pues a ponerse en la cola de Lufthansa para negociar una rápida y no muy dolorosa salida del país.
En esto que veo a San Pableras llegar, fue como una aparición divina. Me acompañaría durante toda la aventura, al igual que el gran vídeo del italiano en Malta. Una aventura que empezaría con 4 horas de espera en una maldita fila de no más de 30 metros. Resultado: tres canas y dos cafés pagados a lo tonto, pues justo cuando llegó San Pableras con ellos nos dimos cuenta de que estaban poniendo bebidas gratis para los afectados. La primera patada en los huevos del viaje. Total, que cuando llegamos a la pole position de la cola, nos tuvimos que hacer una foto de celebración.
Ahí comienza el periodo de negociación con una trabajadora de Lufthansa, que nos ofrece un tren directo a Frankfurt para que cojamos el vuelo a Madrid de las 21:10. No esta mal, a grandes problemas, grandes soluciones. Así que nos cargamos el equipaje y le tiramos para Hauptbahnhof. Allí prosigue la pesadilla. Comienza a nevar, bajan nuestras expectativas de llegar a Madrid ese mismo día y el tren que nos lleva a Frankfurt se retrasa una hora. Esto significa que llegaríamos muy pegados de tiempo para facturar y subir al avión...
Cogemos el tren, muy cómodo por cierto, aunque con algún que otro pasajero estúpido. En ese tren podías gritarle a tu compañero durante una hora todo lo que habías hecho esa semana pero no podías subirte el autoestima y poner un capítulo de South Park porque un viejo amargado se levantaba a pedirte explicaciones... En esos momentos lo único que se te pasa por la cabeza es matarlo, bueno, a él y a cualquier persona medianamente estúpida que, cuando tienes la moral por los suelos, se te acerca para tocártela, y la moral también... Por cierto, Grandísimo capítulo el de la muerte de Cartman.
Nos bajamos en Colonia porque nos dicen que debemos coger otro tren que va más rápido para llegar a tiempo al aeropuerto. Pero cuando nos bajamos, nadie nos sabe decir cuál es el famoso tren... Finalmente lo encontramos y nos subimos. Incluso hacemos migas con el compañero que nos toca enfrente y con su Furby (aclararé que el Furby era un hombre pakistaní que era clavado al muñeco y solo sabía dormir y dar cabezadas de vez en cuando). Total, que cuando llevamos un rato en el tren, comentan algo por megafonía y San Pableras se raya, y me raya. Entonces es cuando entra en acción el compi alemán, para traducirnos lo que ha pasado: "Justo hoy, hay un incidente/avería en las vías/trayecto del tren y por ello hay que coger otra ruta y el tren tardará una hora más de lo que acostumbra..." Perfecto, echamos cálculos y nos damos cuenta de que el avión a Madrid lo vamos a perder. Aunque aún nos queda un as en la manga, o más bien un hilo de esperanza en forma de retraso...
Pero nada más lejos de la realidad, cuando llegamos al stand de información nos encontramos con una jóven que pregunta por su vuelo y justo detrás un asiático (no me aventuraré a decir de dónde era el campeón) que acabaría con nuestra paciencia más adelante. Cuando nos toca nuestro turno, escuchamos la segunda patada en las pelotas del viaje: "Ustedes han perdido su vuelo a Madrid, ha salido en hora". Cayendo la de Dios de nieve, retrasándose todos los jodios vuelos, trenes, etc... ¿y justo nuestro vuelo sale en hora? Pues sí...
Entonces nos colocamos en otro stand para pedir otro vuelo pero... allí estaba el asiático, comiéndole la oreja a la señorita de Lufthansa. Tanto que nos cerraron el stand en nuestras narices y nos hicieron recorrer medio aeropuerto para hacer otras horas de cola y preguntar por el siguiente vuelo a Madrid. Pero no hubo soluciones, simplemente nos apoyaron moralmente para lo que iba a ser nuestra noche en el aeropuerto y, eso sí, un cheque de 15 euros para gastar como cerdos en el McDonalds...
Hasta aquí la primera parte de "Vuela como puedas". En el siguiente episodio podrán hacerse eco de la maravillosa noche de hotel, digo de suelo, que pasaron San Pableras y Jaime en el aeropuerto de Frankfurt, así como las innumerables horas de colas, listas de espera, retrasos y problemas de equipajes... ¡Sigan atentos a Erasmuseando por Bremen! ¡Y feliz Navidad!
¡Un bratso!
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Alicatando iglús en Estocolmo y una fiesta del bigote
Antes de nada, quiero aprovechar esta nueva entrada para oficializar mi fichaje por el 'Barder Bremen', un club poderoso del barrio de Arganzuela que ha apostado muy fuerte por mis servicios (el salario consta de una birra y una bolsa de pipas si lo hago bien). Me siento muy orgulloso de pasar a formar parte de las filas de tan laureado club y vestirme su zamarra durante dos partidos en los que me dejaré la piel. Adjunto noticia.
Tras esta buena noticia, paso a narraros un poco la experiencia vivida en Estocolmo. Sigo vivo. Bremen me ha hecho tan fuerte que ya soy capaz de aguantar todo el frío que se me ponga por delante e incluso coches bomba.
El jueves fue un día gracioso. Para empezar, cayó una nevada de pelotas durante la noche del miércoles. Por la mañana, tras hacer una presentación en la universidad, me fui directo al aeropuerto. Allí se retrasó nuestro avión algo así como una hora... Llegamos a Estocolmo, perdón, al aeropuerto de Skavsta, que en sueco significa "Aquí perdió Cristo el mechero, sí, justo aquí". Tras hacer el pertinente cambio de monedas nos dirigimos al autobús que nos llevaría a la capital. Una vez dentro, me coroné como el más hábil de la expedición puesto que corrí hacia los últimos asientos del autocar y me permití el lujo de echarme una siesta de una hora y media. Este hecho no me hizo obviar un dato curioso del trayecto hacia Estocolmo: el conductor cogió el micrófono y, con menos voz que Camacho después de ganar el Mundial, comenzó a contarnos su vida. Por el tono de sus palabras pensamos que se estaba muriendo y que quería compartir con nosotros su último aliento, pero el hombre duró como un jabato la hora y media de viaje. Eso sí, cuando llegamos a la capital volvió a agarrar el micrófono para darnos la chapa...
Pues ya estamos en Estocolmo, ¿y ahora qué? Para el hotel, digo hostal, digo albergue... Sólo diré que nos costó algo así como 10 minutos averiguar cómo coger las llaves de nuestras habitaciones (la recepción cerró a las 7 de la tarde) y unos 15 o 20 minutos encontrar las habitaciones... Por experiencia propia, uno se llega a sentir muerto cuando se pierde por esos pasillos. El primer o el segundo día perdí a mi grupo de habitación y me costó más de un cuarto de hora y cientos de llamadas perdidas encontrarlos. Se pasa miedo, vagué llorando desconsolado como una niñita hasta llegar al salón común, donde se encontraba la tropa. Puedo dar fe de que es muy probable que haya muerto mucha gente por esos pasillos del infierno plagados de puertas que llevan a terceras fases... Una movida.
Por otro lado, la ciudad es increíble. Edificios bonitos y como nuevos por todos lados, nieve como para cubrir a Falete, mercadillos navideños, suecas... Suecas, suecas, ¿suecas? ¿Dónde están las suecas? Parece que las típicas rubias altas despampanantes recibieron un aviso de Ryanair de nuestra estancia en Estocolmo y se escondieron. Bueno, quizás fue eso o que cambié de desodorante, nunca lo sabremos amigos. ¡Ah! Algo realmente extraño que vi en Estocolmo: paseando por la ciudad, de repente nos encotramos con una televisión y un video en medio de la calle, con sillas para que la gente se sentara y se dejara lavar el cerebor por no se qué asociación o lo que fuera. Adjunto foto de un idiota congelándose el culo sentado a -5º en una silla delante de un televisor en medio de la calle.
A la vuelta, lo más gracioso que me pasó fue que una vieja se nos coló durante la subida al avión aprovechando un momento de confusión en el que nos tirábamos una foto, y que me hice un book de fotos con Andrew mientras babeaba soñando con las suecas que no vio en Estocolmo. Sin olvidar el super sandwich mil sabores de Carlos y los innumerables sobresaltos cada vez que veíamos a alguna persona de origen árabe en el aeropuerto (por eso del atentado en Estocolmo).
Por cierto, no podemos pasar por alto una hecho meteórico ocurrido hace una semana. Probé la tortilla más gorda jamás vista, y además estaba buena. Si no fuéramos tan avariciosos, creo que podríamos haber alimentado a más de medio barrio... pero siendo mi primera tortilla española del Erasmus, por mi cacho de tortilla MA-TO. Adjunto foto del chef mostrando su tortilla transgénica. Enhorabuena Pablo.
Más cositas, ayer mismo tuvimos la fiesta del bigote, concretamente se llamaba "Bi Gote, my friend". Para los que estén más lentos de reflejos adjunto este video que os ayudará sin duda a coger la coña al vuelo. Si no la habéis cogido aún, dejad de intentarlo y no me lo digáis jamás, gracias. Pues fue una fiesta grandiosa, que me ha hecho dormir casi un par de horas antes de ir a la universidad, y para colmo en mi tiempo de siesta aquí me encuentro escribiendo chorradas en este estúpido blog (te lo dedico Óscar, gracias por tu apoyo incondicional).
Para terminar por hoy, mamá sé que estás leyendo esto, así que quiero cebarme de comida estas Navidades. Necesito comer bien, por fin, durante un par de semanas. ¡Quiero engordar y engordar hasta que mi cuerpo me permita hacer el 'Súper Baile'!
Nada más amigos, que tengo mono de Madrid, mono de coche, mono de familia y mono de colegas...
¡Un bratso!
Tras esta buena noticia, paso a narraros un poco la experiencia vivida en Estocolmo. Sigo vivo. Bremen me ha hecho tan fuerte que ya soy capaz de aguantar todo el frío que se me ponga por delante e incluso coches bomba.
El jueves fue un día gracioso. Para empezar, cayó una nevada de pelotas durante la noche del miércoles. Por la mañana, tras hacer una presentación en la universidad, me fui directo al aeropuerto. Allí se retrasó nuestro avión algo así como una hora... Llegamos a Estocolmo, perdón, al aeropuerto de Skavsta, que en sueco significa "Aquí perdió Cristo el mechero, sí, justo aquí". Tras hacer el pertinente cambio de monedas nos dirigimos al autobús que nos llevaría a la capital. Una vez dentro, me coroné como el más hábil de la expedición puesto que corrí hacia los últimos asientos del autocar y me permití el lujo de echarme una siesta de una hora y media. Este hecho no me hizo obviar un dato curioso del trayecto hacia Estocolmo: el conductor cogió el micrófono y, con menos voz que Camacho después de ganar el Mundial, comenzó a contarnos su vida. Por el tono de sus palabras pensamos que se estaba muriendo y que quería compartir con nosotros su último aliento, pero el hombre duró como un jabato la hora y media de viaje. Eso sí, cuando llegamos a la capital volvió a agarrar el micrófono para darnos la chapa...
Pues ya estamos en Estocolmo, ¿y ahora qué? Para el hotel, digo hostal, digo albergue... Sólo diré que nos costó algo así como 10 minutos averiguar cómo coger las llaves de nuestras habitaciones (la recepción cerró a las 7 de la tarde) y unos 15 o 20 minutos encontrar las habitaciones... Por experiencia propia, uno se llega a sentir muerto cuando se pierde por esos pasillos. El primer o el segundo día perdí a mi grupo de habitación y me costó más de un cuarto de hora y cientos de llamadas perdidas encontrarlos. Se pasa miedo, vagué llorando desconsolado como una niñita hasta llegar al salón común, donde se encontraba la tropa. Puedo dar fe de que es muy probable que haya muerto mucha gente por esos pasillos del infierno plagados de puertas que llevan a terceras fases... Una movida.
Por otro lado, la ciudad es increíble. Edificios bonitos y como nuevos por todos lados, nieve como para cubrir a Falete, mercadillos navideños, suecas... Suecas, suecas, ¿suecas? ¿Dónde están las suecas? Parece que las típicas rubias altas despampanantes recibieron un aviso de Ryanair de nuestra estancia en Estocolmo y se escondieron. Bueno, quizás fue eso o que cambié de desodorante, nunca lo sabremos amigos. ¡Ah! Algo realmente extraño que vi en Estocolmo: paseando por la ciudad, de repente nos encotramos con una televisión y un video en medio de la calle, con sillas para que la gente se sentara y se dejara lavar el cerebor por no se qué asociación o lo que fuera. Adjunto foto de un idiota congelándose el culo sentado a -5º en una silla delante de un televisor en medio de la calle.
Por cierto, no podemos pasar por alto una hecho meteórico ocurrido hace una semana. Probé la tortilla más gorda jamás vista, y además estaba buena. Si no fuéramos tan avariciosos, creo que podríamos haber alimentado a más de medio barrio... pero siendo mi primera tortilla española del Erasmus, por mi cacho de tortilla MA-TO. Adjunto foto del chef mostrando su tortilla transgénica. Enhorabuena Pablo.
Más cositas, ayer mismo tuvimos la fiesta del bigote, concretamente se llamaba "Bi Gote, my friend". Para los que estén más lentos de reflejos adjunto este video que os ayudará sin duda a coger la coña al vuelo. Si no la habéis cogido aún, dejad de intentarlo y no me lo digáis jamás, gracias. Pues fue una fiesta grandiosa, que me ha hecho dormir casi un par de horas antes de ir a la universidad, y para colmo en mi tiempo de siesta aquí me encuentro escribiendo chorradas en este estúpido blog (te lo dedico Óscar, gracias por tu apoyo incondicional).
Para terminar por hoy, mamá sé que estás leyendo esto, así que quiero cebarme de comida estas Navidades. Necesito comer bien, por fin, durante un par de semanas. ¡Quiero engordar y engordar hasta que mi cuerpo me permita hacer el 'Súper Baile'!
Nada más amigos, que tengo mono de Madrid, mono de coche, mono de familia y mono de colegas...
¡Un bratso!
lunes, 6 de diciembre de 2010
Minka me ha adelantado mi regalo de Navidad
Hola, amigos. Hoy vamos a aprender cómo escurrir el bulto de la manera más sutil posible. ¿Y por qué estoy en plan madre dándoos consejos? Pues porque quizás algún día os pase a vosotros, Dios quiera que no...
Pero antes de nada, quiero dedicarle esta entrada a Pipita Higuaín, porque es mi ídolo y porque lo está pasando mal en estos momentos. Recupérate pronto Pipa, ¡sé que eres un fan incondicional del blog!
Pues bien, el viernes pasado me levanté por la mañana sobre las 11 o así después de una noche de fiesta. Lo primero que hice fue echarle mano a una lata de cacahuetes abierta que tenía al lado de la cama, para dejarme la boca aún más seca de lo que la tenía. Soy un temerario, estoy muy loco... Después de meterme en las diferentes páginas de internet como cada mañana y de hacer un par de fichajes en el Comunio, me dirigí hacia el baño a echar la primera meada de la mañana (¡qué explícito!). Tras ese momento de descanso no me iba ni a imaginar lo que me esperaba en la cocina cuando mi único objetivo era el de beber un poco de zumo...
Me dirigí lentamente a la cocina con mis zapatillas de andar por casa del Milán. La puerta estaba cerrada, ¿por qué? "Jaime, quizás alguien ha dejado la lavadora puesta, no quería que oyeras el ruido y por eso ha cerrado la cocina..." Perfecto, ningún problema hasta que abrí la puerta. En mi primera bocanada de aire sentí cómo un sutil olor a mierda se colaba hasta lo más profundo de mis pulmones. "Mmmmmm, aquí hay algo raro, no creo que huela a mierda solo por esa montaña de platos de 3 metros que aguarda en el fregadero..." Lo dejé pasar durante medio minuto, lo justo para beber unos sorbos de mi estupendo zumo de naranja de Granini y percatarme de que el gato estaba sentado en una de las sillas de la cocina.
"Aquí ha pasado algo de lo que yo no me he enterado..." Entonces decidí seguir el rastro del olor a mierda hasta una de las esquinas de la cocina. Efectivamente había ¡una montaña de mierda! recién salida de los intestinos de Minka (adjunto foto disimulada de la situación al más puro estilo de '¿Dónde está Wally?'). La muy jodida aún no ha aprendido a abrir puertas (tarea en la que me pondré en las próximas semanas) y su esfínter no pudo aguantar el apretón. Pero ahí estaba la gata, con los ojitos del gato con botas de Schrek y sin decir ni 'miau' (pésima gracia ¬¬').
En ese momento me percaté de que estaba solo en casa. No quise que cundiera el pánico, así que me tomé un par de paracetamoles y decidí hacer como si no hubiera visto nada hasta que apareciera alguien por allí y me ayudara a retirar aquel monumento. Tras mantener una interesante charla con Morquecho sobre cómo limpiar mierdas de animales, me vestí con los atuendos necesarios para no pasarlo demasiado mal (adjunto imagen de mi vergonzoso vestuario para la ocasión). Entonces cuando ya me había decidido a retirar los despojos de Minka de la cocina tras 20 minutos meditando mirando fijamente aquella porción de mus de chocolate... ¡apareció el casero!
Así que ahí comenzó mi actuación: "Mira lo que ha hecho la gata hoy, lleva al diablo dentro...", "Oh, tranquilo, ahora lo retiro yo", "No, hombre, no... si a mí no me cuesta nada...", "Qué va, tranquilo, lo quito yo en un momento...", "VALE". Así que mi casero cogió papel de cocina y mandó al infierno aquella mierda. Y yo tan contento, volví a la cama para recuperarme del susto...
Y hasta aquí mi segunda peor experiencia de la semana, superada en gran medida por el seguimiento del Clásico en la residencia Galileo. Fue algo que jamás debí haber hecho... 80% de culés contra 20% madridistas... y alguno del Betis entre el público ('Viva er Beti manque pierda'). No lloré por vergüenza, aunque por vergüenza debería haber llorado (te lo dedico Tara)... Absolutamente lamentable.
Para finalizar, os contaré un par de situaciones o tres que han ocurrido esta semana: ha nevado (¡por fin!) pero ya empieza a derretirse la nieve...; me he dejado literalmente los pies en mis partidos de fútbol con alemanes, y jugamos en un campo sin fueras (con paredes) y son tremendamente competitivos (vamos, que dan unos palos que da gusto, y un Guti como yo no está acostumbrado...), por lo que cualquier día moriré con las botas puestas; más, el otro día tuve una pesadilla en la que diferentes amigos iban muriendo y yo de repente sentí como que me hundían en una bañera y no podía hacer nada (creo que grité por la noche). No os contaré quién salió en la pesadilla para no asustaros, pero Sevilla, tú eras uno de ellos tío, lo siento... Y por último otra pesadilla: mi casero me dijo el otro día que por las noches duerme sin calefacción y con la ventana abierta... ¡Ah, no! Que ésto no fue una pesadilla, fue verdad... Escalofriante.
Y hasta aquí mi degenerada entrada de hoy, amigos. Espero que la disfrutéis, y ya de paso quiero despedirme por si acaso no vuelvo vivo de Estocolmo (me voy del 9 al 12). Quizás me despida este miércoles...
¡Un bratso!
Pero antes de nada, quiero dedicarle esta entrada a Pipita Higuaín, porque es mi ídolo y porque lo está pasando mal en estos momentos. Recupérate pronto Pipa, ¡sé que eres un fan incondicional del blog!
Pues bien, el viernes pasado me levanté por la mañana sobre las 11 o así después de una noche de fiesta. Lo primero que hice fue echarle mano a una lata de cacahuetes abierta que tenía al lado de la cama, para dejarme la boca aún más seca de lo que la tenía. Soy un temerario, estoy muy loco... Después de meterme en las diferentes páginas de internet como cada mañana y de hacer un par de fichajes en el Comunio, me dirigí hacia el baño a echar la primera meada de la mañana (¡qué explícito!). Tras ese momento de descanso no me iba ni a imaginar lo que me esperaba en la cocina cuando mi único objetivo era el de beber un poco de zumo...
Me dirigí lentamente a la cocina con mis zapatillas de andar por casa del Milán. La puerta estaba cerrada, ¿por qué? "Jaime, quizás alguien ha dejado la lavadora puesta, no quería que oyeras el ruido y por eso ha cerrado la cocina..." Perfecto, ningún problema hasta que abrí la puerta. En mi primera bocanada de aire sentí cómo un sutil olor a mierda se colaba hasta lo más profundo de mis pulmones. "Mmmmmm, aquí hay algo raro, no creo que huela a mierda solo por esa montaña de platos de 3 metros que aguarda en el fregadero..." Lo dejé pasar durante medio minuto, lo justo para beber unos sorbos de mi estupendo zumo de naranja de Granini y percatarme de que el gato estaba sentado en una de las sillas de la cocina."Aquí ha pasado algo de lo que yo no me he enterado..." Entonces decidí seguir el rastro del olor a mierda hasta una de las esquinas de la cocina. Efectivamente había ¡una montaña de mierda! recién salida de los intestinos de Minka (adjunto foto disimulada de la situación al más puro estilo de '¿Dónde está Wally?'). La muy jodida aún no ha aprendido a abrir puertas (tarea en la que me pondré en las próximas semanas) y su esfínter no pudo aguantar el apretón. Pero ahí estaba la gata, con los ojitos del gato con botas de Schrek y sin decir ni 'miau' (pésima gracia ¬¬').
En ese momento me percaté de que estaba solo en casa. No quise que cundiera el pánico, así que me tomé un par de paracetamoles y decidí hacer como si no hubiera visto nada hasta que apareciera alguien por allí y me ayudara a retirar aquel monumento. Tras mantener una interesante charla con Morquecho sobre cómo limpiar mierdas de animales, me vestí con los atuendos necesarios para no pasarlo demasiado mal (adjunto imagen de mi vergonzoso vestuario para la ocasión). Entonces cuando ya me había decidido a retirar los despojos de Minka de la cocina tras 20 minutos meditando mirando fijamente aquella porción de mus de chocolate... ¡apareció el casero!
Así que ahí comenzó mi actuación: "Mira lo que ha hecho la gata hoy, lleva al diablo dentro...", "Oh, tranquilo, ahora lo retiro yo", "No, hombre, no... si a mí no me cuesta nada...", "Qué va, tranquilo, lo quito yo en un momento...", "VALE". Así que mi casero cogió papel de cocina y mandó al infierno aquella mierda. Y yo tan contento, volví a la cama para recuperarme del susto...
Y hasta aquí mi segunda peor experiencia de la semana, superada en gran medida por el seguimiento del Clásico en la residencia Galileo. Fue algo que jamás debí haber hecho... 80% de culés contra 20% madridistas... y alguno del Betis entre el público ('Viva er Beti manque pierda'). No lloré por vergüenza, aunque por vergüenza debería haber llorado (te lo dedico Tara)... Absolutamente lamentable.
Para finalizar, os contaré un par de situaciones o tres que han ocurrido esta semana: ha nevado (¡por fin!) pero ya empieza a derretirse la nieve...; me he dejado literalmente los pies en mis partidos de fútbol con alemanes, y jugamos en un campo sin fueras (con paredes) y son tremendamente competitivos (vamos, que dan unos palos que da gusto, y un Guti como yo no está acostumbrado...), por lo que cualquier día moriré con las botas puestas; más, el otro día tuve una pesadilla en la que diferentes amigos iban muriendo y yo de repente sentí como que me hundían en una bañera y no podía hacer nada (creo que grité por la noche). No os contaré quién salió en la pesadilla para no asustaros, pero Sevilla, tú eras uno de ellos tío, lo siento... Y por último otra pesadilla: mi casero me dijo el otro día que por las noches duerme sin calefacción y con la ventana abierta... ¡Ah, no! Que ésto no fue una pesadilla, fue verdad... Escalofriante.
Y hasta aquí mi degenerada entrada de hoy, amigos. Espero que la disfrutéis, y ya de paso quiero despedirme por si acaso no vuelvo vivo de Estocolmo (me voy del 9 al 12). Quizás me despida este miércoles...
¡Un bratso!
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